Ojalá

Ojalá te dedicaras más a quitarme la ropa

y menos a desnudarme.

Atado

¿Y si hoy te ato yo a ti?

¿Te gustaría?

De pies y manos, a una silla.

Desnudo, indefenso…

Abierto y expectante a mis perversiones.

¿Y si me siento sobre ti y te beso?

Y me froto. Tu sexo contra mi sexo.

Mis pechos contra tu pecho…

¿Te atreves a morderme?

Tendré que amordazarte…

Me arrodillaré delante de ti.

Quiero saborearte.

¿Como te sientes?

No puedes sujetarme del pelo y empujarme hacia ti.

Esta vez no.

Así que paro.

Paro cada vez que quiero.

Paro para ver la confusión en tu cara.

Quieres más.

Pero no.

Me siento sobre ti.

Me penetro.

Me muevo despacio.

Muy despacio.

Mucho tiempo.

Te escucho gemir, amordazado.

Me levanto.

Por hoy es suficiente.

Me vuelvo a arrodillar delante de ti.

Te la chupo hasta que te corres.

No me iría sin lo que es mío.

Pero volveré a atarte.

Y me portaré mucho peor….

Búscate a otra


Si tanto te incomodo, búscate una mujer normal.

De esas que no están tan locas, que no son tan exigentes.

De las que no se enfadan por todo como yo… ¿verdad?

De esas que no cambian de opinión cada cinco minutos.

Búscate otra. Una más tranquila, predecible…

Eso sí, búscate a una que quiera hacer contigo las perversiones que a mi se me ocurren.

Que te quiera sin pedir nada a cambio. No porque no lo merezca, sino porque no lo quiere, porque no lo necesita.

Que en su pecho tenga tanto amor propio que el tuyo sea un complemento, no una necesidad.

Que te de sin esperar nada a cambio.

Una que te mire de igual a igual.

Búscate a otra, pero no en la mierda de sitios que buscas.

Si de verdad eres un hombre, búscate a otra, pero que sea una mujer de verdad.